Señal Coparmex 92 – Un presupuesto a la altura del 2012

Lic. Gerardo Gutiérrez Candiani:
05 - septiembre - 2011


Amigos de Coparmex:

A más tardar el 8 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público debe presentar al Congreso de la Unión su proyecto de presupuesto federal para el 2012. Los legisladores tendrán hasta el 15 de octubre para aprobar la Ley de Ingresos y hasta el 15 de noviembre la de Egresos.

Son dos meses y medio para que se pongan de acuerdo en un presupuesto responsable, justo y a la altura de un año que se vislumbra con alta complejidad política y económica.

Los ciudadanos no debemos permanecer tan solo como espectadores de este proceso. El presupuesto federal es el dinero de todos. Hay que participar propositivamente; demandar un diálogo serio y republicano; una negociación transparente, sin acuerdos de espaldas a los ciudadanos.

En la parte de los ingresos, la clase política no ha tenido la voluntad de llevar a cabo una reforma integral que dé soluciones de fondo a la precariedad hacendaria del Estado mexicano, fuera de enmiendas provisionales y de coyuntura.

Ya que se sigue postergando esta reforma, ahora por los procesos electorales federales en puerta, reiteramos nuestro llamado a atender el clamor de las empresas y los contribuyentes de simplificar el régimen fiscal vigente. Les pedimos que nos ayuden a estar en mejores condiciones de competitividad, de hacer inversiones y generar empleos.

La simplificación es fundamental para atenuar los problemas de liquidez que hay en la economía y dar un impulso relevante al mercado interno, ahora que tanto se necesita por la desaceleración que se presenta. Las medidas que Coparmex propone no afectan a las finanzas públicas y tendrán efectos positivos inmediatos.

Hemos solicitado al Ejecutivo un decreto para crear un mecanismo que permita mantener, en todo momento, congruencia entre los pagos provisionales del IETU con el total causado al final del ejercicio. Esto, a fin de que los contribuyentes no tengan que esperar a recuperar sus pagos en exceso hasta la declaración anual.

Solicitamos otro decreto que facilite el cumplimiento de las obligaciones mensuales en materia de IETU; de tal forma que sea posible aplicar un coeficiente de utilidad durante el ejercicio, para determinar los pagos provisionales. Esta medida reduciría significativamente la carga administrativa de las empresas.

A los legisladores les pedimos que se elimine la restricción de acreditar en el IETU los efectos de deducciones en ISR derivadas de inversiones, cuando éstas son mayores a los ingresos.

El Impuesto Especial de 3% a productos y servicios de telecomunicaciones debe ser eliminado. En el 2010, su recaudación quedó 55% por debajo de la meta, afecta a los que menos tienen y es lesivo para el mercado interno y la inversión en uno de sectores más dinámicos de la economía.

Los empresarios de Coparmex reiteramos nuestro compromiso con la obligación de pagar impuestos en tiempo y forma. Sin embargo, rechazamos cualquier aumento de impuestos al momento de la negociación del presupuesto; es injustificable mientras no haya una reforma hacendaria integral, no se avance en la simplificación de los gravámenes vigentes y en transparencia y rendición de cuentas.

En materia presupuestal, la asignación de recursos tiene que regirse por criterios técnicos, de justicia y eficiencia distributiva, atendiendo a los desafíos y necesidades contingentes, pero también con una perspectiva de largo plazo. La racionalidad económica por encima de la política.

Pedimos un presupuesto que reduzca el gasto discrecional, con candados para ello; hay que cerrar los espacios por donde los recursos puedan desviarse para fines proselitistas o de clientelismo político.

Una gran proporción del presupuesto federal está etiquetada o comprometida. Por otro lado hay una parte importante en la que hay opacidad, como sucede con algunos fideicomisos públicos.

Como en años anteriores, más de 30% del presupuesto federal se entregará a estados y municipios, más de un billón de pesos. La mitad está condicionada, en la forma de aportaciones; el resto, son las participaciones en impuestos federales, cuya fiscalización corresponde a los congresos locales, que deben reforzar sus áreas de auditoría.

Los principios de eficiencia, eficacia, austeridad, transparencia y rendición de cuentas deben imperar tanto en el presupuesto federal, como en los de todos los gobiernos locales. Efectivamente, los estados y municipios requieren más recursos y es válido su planteamiento de que les sean resarcidos en mayor cantidad. Sin embargo, para obtenerlos, deben comprometerse a fondo con los principios mencionados y hay que revisar la distribución de las competencias impositivas.

Es tiempo de acabar con la irresponsabilidad con que algunos gobiernos estatales y municipales están ejerciendo el gasto y sus facultades de endeudamiento.

Pedimos a los legisladores federales y estatales, a los gobernadores y a los alcaldes, que sienten las bases para un nuevo acuerdo de federalismo fiscal. Necesariamente debe incluir estos puntos: fortalecer y transparentar sus registros de deuda pública y establecer límites al endeudamiento; cuentas públicas transparentes y auditorías oportunas hechas por organismos realmente autónomos y confiables; concluir el proceso de homologación contable; mayores esfuerzos recaudatorios de los gobiernos locales.

Vale la pena destinar una partida especial del presupuesto federal para la modernización del catastro en todos los municipios, mediante un esfuerzo coordinado de los tres niveles de gobierno. Actualmente, la recaudación por impuesto predial en México es de solo 0.20% del PIB, la cuarta parte del promedio latinoamericano.

Hace falta un mayor esfuerzo para invertir más y racionalizar el gasto corriente del Estado mexicano en su conjunto, que ha crecido en casi 5.5% del PIB en los últimos 20 años, a costa de la inversión.

Los excedentes petroleros no han sido aprovechados con eficiencia; su uso ha sido en gran medida discrecional.

En tiempos de desaceleración, es preciso evitar los subejercicios, como los que se han observado en años recientes, y también en el actual. Por ejemplo, en caminos rurales, sólo se ha ejecutado poco más de la cuarta parte de los 15 mil millones de pesos destinados. 

El gasto social debe ejercerse con equidad y rapidez. Los subsidios deben ser focalizados, evitando efectos colaterales, que acaban siendo regresivos, como en la gasolina.

Pedimos presupuestos multianuales, y basados en resultados, con métricas adecuadas. Hay que fortalecer la Auditoría Superior de la Federación e impulsar la fiscalización ciudadana del gasto, a través de observatorios con carácter vinculante.

El dinero público debe gastarse e invertirse de acuerdo con el interés nacional; no está para ser repartido en función de cuotas de poder, partidistas o de cualquier otra índole. No es patrimonio o renta garantizada de grupos de influencia, ni fondo para el lucro político-electoral.

Es producto del trabajo de todos los mexicanos, que a cambio debemos exigir bienes, servicios e inversiones públicas de calidad: seguridad, salud, educación, infraestructura, representación política real y eficaz, financiamiento para la prosperidad y la equidad social.

Un saludo afectuoso.


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